En camino

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sábado, 16 de agosto de 2014

Domingo XX del Tiempo Ordinario 17 de agosto de 2014

La madre de los cuatro niños palestinos muertos tras el ataque israelí en la playa de Gaza. REUTER
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 15, 21-28
En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:
- Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.
Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:
- Atiéndela, que viene detrás gritando.
Él les contestó:
- Sólo me han enviadlo a las ovejas descarriadas de Israel.
Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió de rodillas:
- Señor, socórreme.
Él le contestó:
- No está bien echar a los perros el pan de los hijos.
Pero ella repuso:
-Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.
Jesús le respondió:
- Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.
En aquel momento quedó curada su hija.
Palabra del Señor.

ORACIÓN
¿ME LO CONCEDES, SEÑOR?
Un deseo para mi vida:
creer sin desfallecer
Un deseo para mi gente:
que te quieran como yo te quiero
Un deseo para mis enemigos:
que podamos darnos la mano
¿ME LO CONCEDES, SEÑOR?
Un deseo para mi cuerpo,
que sea fuerte y con mi voz
y mi garganta, con mi corazón y mis manos
con mis pies y todo mi ser…
te pueda seguir dando gloria.
¿ME LO CONCEDES, SEÑOR?
Un deseo para mi alma,
que el maligno no habite en ella
Un deseo para mis días,
que no busque lo que no me corresponda
Un deseo para mi Iglesia,
que nunca se canse de mirar hacia Ti
Un deseo para mis ojos,
que sepan descubrirte en todo y sobre todo
¿ME LO CONCEDES, SEÑOR?
Un deseo para mi pobre oración,
que sea sincera y no interesada
Un deseo para mi caridad,
que sea grande y no una farsa
Un deseo para mi esperanza,
que espere y nunca te deje de lado
¿ME LO CONCEDES, SEÑOR?
P.Javier Leoz

MUJER CANANEA
Era mujer, extranjera,
y madre sufriente
viendo cómo estaba lo que más quería,
la hija nacida de sus entrañas.
El evangelista nos narra,
sin eufemismos ni edulcorantes,
su encuentro contigo
cuando saliste de las fronteras patrias.
Su lectura siempre me intriga y sorprende,
 me deja con la sensación de no entender nada.
Mas no quiero que me lo expliquen,
ni que me lo maticen,
ni que me lo contextualicen
poniéndote aureola de luces, Señor.
La escena perdería su encanto,
y no rompería nuestros esquemas
respecto a lo divino y a lo humano,
Así, tal como nos la han transmitido,
suena a escándalo,
pero quizá sólo así sea manantial de gracia
y un gran regalo.
Porque, ¿qué es, sino gracia,
lo que esa madre cananea
nos enseña con su actitud y fe?
¿Qué es, sino gracia,
ver cómo podemos influirte?
¿Qué es, sino gracia,
descubrir la fuerza de nuestra oración?
¿Qué es, sino gracia
constatar cómo tú cambias
ante nuestra testaruda insistencia?
¿Qué es, sino gracia,
percibir que nunca están las puertas
de tu corazón cerradas?
¿Qué es, sino gracia,
terminar siendo tratados como hijos
aunque seamos extranjeros?
¿Qué es, sino gracia,
saber que hasta los “perrillos”
tienen alimento y derecho en casa?
¡Que no me cambien ni expliquen este evangelio!
Quiero sentir el escándalo
de tu propio proceso divino y humano.
Florentino Ulibarri

PARA REFLEXIONAR:
Una mujer cananea

-  EL DIÁLOGO DE JESÚS Y LA MUJER CANANEA. Escrito por Dolores Aleixandre. Fe adulta.

MELODÍAS:
LA MUJER CANANEA 
(Mt 15,21-28) 
Saliste de tu espacio conocido,
Yo fui en busca del Hijo de David,
tú, judío y yo, pagana, 
tú, Pastor de Israel 
y yo madre desolada. 
El encuentro nos abrió el corazón,
aclaró nuestra mirada, 
despejó nuestros oídos 
y el diálogo fue lazo de unión
en el Dios de los vivos. 
TÚ NOS DAS EL PAN Y LA VIDA,
TÚ, LA SALUD Y LA SALVACIÓN,
TÚ NOS SIENTAS A TODOS EN TU MESA,
PARA TI NO HAY DISTINCIÓN (2).
¡Ten piedad de mí!, grité con fuerza,
ni tus discípulos, Señor, ni tu silencio
acallaron mis palabras:
Señor, ¡ten piedad de mí
y de quienes son olvidadas!
“Comerán del pan sólo los hijos”.
Señor, pero los perritos
también comen las migajas.
“¡Grande es tu fe, mujer!, dijiste
y mi hija quedó sana.
CD A todos los pueblos
Año 2010. Editado por Fonoruz









1 comentario:

Lámpara es tu Palabra para mis pasos dijo...

Siempre acertada en tus reflexiones y comentarios al Evangelio.
Que el Señor nos CONCEDA, tener sus gestos. Vivir sus actitudes.
Mi oración, un abrazo.