En camino

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miércoles, 11 de junio de 2014

Simplemente... como tú y como yo




Llevo unos días sin escribir, ¡lo siento!, ni siquiera fui fiel a mi cita semanal de los domingos, ¡intentaré no volver a perder las buenas costumbres!. Están siendo días intensos, por momentos extraños, con mucha actividad sobrevenida que descoloca la agenda y los ritmos, con muchas reuniones imprevistas... Una de esas reuniones, la que -sin duda- peor poso ha dejado en mí tuvo lugar la semana pasada, en ella tuve la oportunidad de compartir un rato agradable con los representantes de las ONG de mi ciudad. Un rato agradable si exceptuamos los diez minutos en los que aconteció lo que paso a relatar... Uno de los participantes informó sobre la próxima acción por el cierre de los CIES que tendrá lugar, también y por primera vez en mi ciudad, el próximo domingo 15 de junio... Ante lo cual y para mi sorpresa, mi indignación y, ¡¡llámame cursi!! "mi" escándalo... una religiosa, sí, una mujer consagrada a Dios, se marcó uno de los discursos más clasistas, racistas y xenófobos que he escuchado nunca... No le faltó ni uno sólo de los tópicos sobre los inmigrantes que "nos asaltan", "que son todos unos delincuentes", "yo no veo a ningún delgadito de los que salen por la tele que saltan", "son todos mafia" y "más les tenían que dar". Me sigo revolviendo cuando escribo esas palabras que salieron de su boca... Yo le hubiera respondido mil cosas, le hubiera hablado del Papa Francisco y de lo que él califica como "verguenza", le hubiera hablado de... y de... 

Yo era una mera invitada a esa reunión... pero no pude evitar intervenir para  -desde el respeto pero con firmeza- decirle unas cuantas cosas, no muchas, no todas las que mi corazón (y también mi cabeza) me gritaban que le dijera... 

Le di apenas un par de datos sobre la realidad en las fronteras de Ceuta y Melilla, algunas "de primera mano"... Le recomendé que leyera algunos Informes de ONG que conocen bien esa realidad y trabajan día a día con estos hermanos y hermanas.

Salí muy removida de esa reunión y también revuelta, si en un ámbito como una reunión de ONG una persona, "supuestamente" solidaria tiene ese tipo de discursos... ¿cómo va a extrañarnos que personas ajenas a este mundo lo tengan?

Si una persona creyente (¡una religiosa!) tiene este discurso del tipo ¿acaso soy yo el guardián de mi hermano?, ¡todos son mafia no son personas!... ¿qué nos queda?, ¿qué imagen de Iglesia, de qué tipo de Iglesia, dio esta mujer? Yo no creo en la Iglesia, ni en el Dios, que transmitía esa señora.

Sigo revuelta y removida... pero le agradezco esa patada en el estómago porque lo único que ha conseguido ha sido movilizarme... ¡Sí! seré una de las personas que apoye ACTIVAMENTE esa campaña en mi ciudad. ¡Sí! con datos, como los  que pueden extraerse de los geniales informes de Pueblos Unidos respecto a la situación de los CIES, con muchos rostros de hermanos y hermanas en la retina... de PERSONAS, NO MAFIA que tratan de conseguir vivir dignamente y que luchan y sueñan y viven... como tú y como yo...

P.S. Y que conste que si me ha molestado más el hecho de que esta señora fuera religiosa fue, precisamente, por "intuirla"en las antípodas de muchas y grandes amigas religiosas algunas de las cuales son, precisamente, personas que trabajan codo a codo, día a día con personas inmigrantes y que, ¡gracias a Dios! son el rostro amoroso de Dios padre y madre para tantos hermanos sufrientes. Eah, ¡lo he dicho! ;)


2 comentarios:

Lámpara es tu Palabra para mis pasos dijo...

UUUUUUUUUUUUUfff!!!, me ha costado terminar de leer. Casi escuchaba "esa voz tan discordante".

Como religiosa, también yo te expreso y comparto tu mismo sentir.

Este verano participaré, tendré la oportunidad y el regalo, de vivir la experiencia de ir a Melilla, a participar de la labor de mis hermanas.

Gracias.

volvoreta dijo...

¡Muchas gracias por tu comentario!, después de leerlo me ha surgido incorporar a la entrada lo siguiente:
P.S. Y que conste que si me ha molestado más el hecho de que esta señora fuera religiosa fue, precisamente, por "intuirla" en las antípodas de muchas y grandes amigas religiosas algunas de las cuales son, precisamente, personas que trabajan codo a codo, día a día con personas inmigrantes y que, ¡gracias a Dios! son el rostro amoroso de Dios padre y madre para tantos hermanos sufrientes. Eah, ¡lo he dicho! ;)

¡Ya me contarás qué tal tu experiencia por Melilla!, seguro que impresionante, doy gracias a Dios por vosotras y vuestra MISIÓN a través de la que tantos acariciamos...
Otro abrazo fuerte