En camino

En camino

miércoles, 21 de mayo de 2014

Hoy... uno de esos días




Hoy no tengo ganas de zarpar, 
no tengo ganas de quedarme quieta, 
no tengo ganas de decir que sí, 
ni ganas de comerme la cabeza. 
Hoy no tengo ganas de llorar, 
no tengo ganas de soñar despierta, 
no tengo ganas de tirar de mí, 
ni ganas de dormir a pierna suelta. 

Hoy, hoy, no tengo el día. 
Hoy, hoy, tengo. 

Uno de esos días con el pantalón a cuadros, 
tengo el día flojo paso de disimularlo, 
uno de esos días que es mejor estar callao', 
tengo el día tonto donde casi todo es malo, 
malo si me quejo, si me aguanto, si me largo, 
malo si te dejo, si te quiero demasiado 
malo, demasiado malo, francamente raro. 
¿Qué me pasa a mí? 

Hoy no tengo ganas de salir, 
no tengo ganas de cerrar la puerta, 
no tengo muchas ganas de escribir, 
ni tengo ganas de soltarte prenda. 

Hoy no tengo ganas de escalar el cielo, 
no tengo ganas de aguantar problemas, 
no tengo ganas de restar batallas, 
no tengo ganas de sumar mas guerras. 

Hoy, hoy, no tengo el día. 
Hoy, hoy, tengo. 

Uno de esos días con el pantalón a cuadros, 
tengo el día flojo paso de disimularlo, 
uno de esos días que es mejor estar callao', 
tengo el día tonto donde casi todo es malo, 
malo si me quejo, si me aguanto, si me largo, 
malo si te dejo, si te quiero demasiado 
malo, demasiado malo, francamente raro. 
¿Qué me pasa a mí? 

Hoy, hoy, no tengo el día. 
Hoy, hoy, mira. 
Hoy, hoy, quién lo diría. 
Hoy, hoy. 

Hoy me he levantado de la cama 
con la pierna izquierda, 
hoy no salgo al mundo ni a empujar la Tierra, 
qué daría porque el día no me fuera indiferente, 
hoy no soy persona para estar con gente. 
Un día tonto, por lo pronto 
que a lo tonto, pronto pasará. 

Hoy, hoy. 
Hoy, hoy, mira. 
Hoy, hoy, estoy rendía'. 
Hoy, hoy.


“Hay días en que olvidas los motivos. El entorno se vuelve desierto árido, monótono.
Hay días en que lo cambiarías todo por una caricia. Días en que calla la voz interior, cuando ni hacer el bien parece tener sentido, cuando el mundo resulta una causa perdida y el evangelio es un idioma incomprensible. Días en que no te sientes hermano, ni amigo, ni hijo.
Días de escepticismo, en que el samaritano decide pasar de largo, Zaqueo no sube al árbol, y sólo sobrevive el joven rico. Días en que vencen los fantasmas interiores.
Pero no des demasiada cancha al drama. Mira tu vida con desnudez benévola, respeta el desaliento, sin darle el cetro y la corona, y rescata la memoria de las causas, de la presencia, de la ilusión.
El samaritano sigue en marcha. Él también tiene días grises. Zaqueo espera un encuentro. El joven rico aún piensa en el camino que no eligió. Y en lo profundo, más allá de fantasmas y demonios, late Dios”
José María Rodríguez Olaizola, sj

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