En camino

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jueves, 23 de enero de 2014

Rema mar adentro


“Remar mar adentro ¿para ir a dónde? 
La respuesta es clara: para ir al encuentro del hombre, misterio insondable; 
y para ir a todos los hombres, océano ilimitado. 
Esto es posible en una Iglesia misionera, 
capaz de hablar a la gente y, sobre todo, 
capaz de llegar al corazón del hombre 
porque allí, en ese lugar íntimo y sagrado,
 se realiza el encuentro salvífico con Cristo.”
Sentid dirigidas a vosotros las palabras de Jesús: ¡Remad mar adentro y echad las redes, jóvenes de Cerdeña! ¡Remad mar adentro! Sed cada vez más dóciles a la Palabra del Señor: es Él, es su Palabra, es el seguimiento lo que hace fructuoso vuestro compromiso de testimonio. Cuando los esfuerzos para despertar la fe entre vuestros amigos parecen inútiles, como la fatiga nocturna de los pescadores, recordad que con Jesús todo cambia. La Palabra del Señor llenó las redes, y la Palabra del Señor hace eficaz el trabajo misionero de los discípulos. Seguir a Jesús es comprometedor, quiere decir no contentarse con pequeñas metas, con pequeño cabotaje, sino apuntar alto con valentía.


¡Rema mar adentro! ¡rema mar adentro! (bis)
Tú que calmas tempestades y caminas sobre las aguas,
Conoces todos los mares, experto en profundidades,
Aquí tienes nuestras redes y nuestra pequeña barca,
Nuestra vida y nuestro corazón ardiente.
Tú, pescador de hombres, llévanos contigo a trabajar.
¡Rema mar adentro! ¡rema mar adentro! (bis)
Soltando amarras!, izando velas!,
ensanchando horizontes!, descubriendo rutas nuevas!
Nos esperas en la orilla con las brasas encendidas,
Después de bregar de noche: trabajo duro y estéril.
Non nos falte tu palabra y el calor de tu presencia
De la mesa compartida que da Vida.
Tú, pescador de hombres, invítanos una vez más
¡Rema mar adentro! ¡rema mar adentro! (bis)
Soltando amarras!, izando velas!,
ensanchando horizontes!, descubriendo rutas nuevas!
Tú que vienes con nosotras y manejas el timón,
Haznos compartir la pesca, aumenta la tripulación.
Eres tú nuestra esperanza y nuestra seguridad,
La ruta segura y el motor de a bordo.
Tu, pescador de hombres, vuélvenos a seducir.

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