En camino

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martes, 17 de diciembre de 2013

Tiempo de recuperar luz #susurrosdeadviento por Mariola López Villanueva rscj


«Recuperar luz» (Lc 1, 26-38)
Cuentan en las vidas de los padres y madres del desierto, que a un monje le preguntaron: «¿Pero qué haces tanto tiempo en el silencio?». Y él respondió: «Estoy dejando que la luz salga». En medio de estos tiempos difíciles para tanta gente, cuando necesitamos tender las manos y tejer redes que puedan sostener a aquellos que atraviesan situaciones de oscuridad, el Adviento se presenta ante nosotros como un camino terapéutico en busca de luz que necesitamos recorrer junto a otros.
María es la mejor compañera para iniciarnos en este despertar de la mirada. A ella la luz la va a visitar en estas palabras: «Alégrate, no tengas miedo, Dios está de tu parte, te mira bien». (Lc 1, 26-38) y necesitó entrar al interior de su casa para poder recibirla. La riqueza que de verdad nos cambia la vida no nos la pueden vender, no está fuera, la llevamos dentro. Es la Vida de Dios que pide nuestro consentimiento para ser acogida. Necesitamos hacer silencio, entrar, regresar al corazón para descubrir tanta luz. Porque «podemos comprar placer pero no amor, diversiones pero no alegría, bienestar pero no felicidad, un esclavo pero no un amigo»… Lo que de verdad importa no podemos comprarlo ni conquistarlo, sólo recibirlo sobrecogidos: «Hágase en mí»..
Como a María, el regalo que Dios nos hace de sí mismo viene en envoltorios tan sencillos, tan cotidianos y simples que casi ni nos enteramos, y a veces no nos atrevemos ni a abrir el paquete porque no pensamos que pueda ser para nosotros. Pero el Dios que viene a nacer en la parte más necesitada de la vida, en lo que sentimos más frágil, en lo que consideramos más perdido, es el mismo que llama a mi puerta y necesita mi receptividad.
Recuperar luz es traer a nuestra mirada esos ojos de niño que nunca nos han abandonado y poder reconocer a Aquel que viene, tan silenciosa y pobremente, que todos los advientos corremos el riesgo de no enterarnos… mientras Él sigue llegando, pequeño, a cada instante:
«Mirad profundamente; estoy llegando a cada instante,
para ser brote de primavera en una rama,
para ser pajarillo de alas aún frágiles,
que aprendo a cantar en mi nuevo nido,
para ser mariposa en el corazón de una flor,
para ser joya oculta en una piedra.
Aún estoy llegando para reír y para llorar,
para temer y para esperar (…)»
(Thich Nhat Hanh)
Tomado de acompasando

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