En camino

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jueves, 19 de diciembre de 2013

Tiempo de alegría #susurrosdeadviento

Lights of hope de Leonid Afremov

Recuerdo que hace un año escribí un par de post afirmando con rotundidad que "se puede estar triste en Navidad", lo hago extensivo a este tiempo de final de Adviento. Ya comentaba entonces que puede sonar provocativo, que se que es políticamente incorrecto afirmar algo así y que asumo también que muchas personas no estaréis de acuerdo. 
Pero me reafirmo, y te adelanto que si eres uno de los que estás triste en este tiempo vas a desentonar con el ambiente navideño y es que nuestras calles se llenan, en estos días, de bullicio, de ruidos, de luces, de colores, de efusión y efusividad.
Sin embargo son/somos muchos los que no estamos pasando por buenos momentos, quizá tú o alguien querido haya perdido su trabajo, quizá te cueste llegar a fin de mes, ¡dichosa crisis!, quizá tengas a tu lado a alguien enfermo, quizá en estos días la ausencia (temporal o definitiva) de algún ser querido muerda un poco más de lo que va siendo normal...
En esta época de "exaltación de la alegría", parece que desentonas si estas triste, pero yo sigo estando convencida: ¡puedes estar triste pero no ser tristeza!.
El año pasado una de vosotras me regaló un precioso mail con la recomendación de conocer a un pintor, Leonid Afremov, me decía que pinta sobre todo cuadros de noche, pero que todas sus obras están cargadas de luz y de color. Nos puede llevar a pensar que no podemos elegir el momento del día o de la vida que nos toca vivir, si es de noche es de noche y eso no se puede cambiar, pero sí podemos elegir los colores y la luz que tenga nuestra noche.
Hoy quiero compartirlo contigo, puede que en este momento en tu vida haya mucho de noche, mucho de oscuridad, mucho de frío... pero ¡ojalá que puedas incorporar luz y color a esa noche!
Y no lo olvides, también había noche, oscuridad y frío en el establo donde nació Jesús. Y eligió nacer ahí, lejos del jolgorio, del bullicio, de la comodidad...
Es precisamente ahí donde eligió nacer la Vida, fue María la que- como nos dice el Papa Francisco en la Evangelii Gaudium- supo transformar una cueva de animales en la casa de Jesús con unos pobres pañales y una montaña de ternura; fue José el que confió y protegió y posibilitó y amó; fueron los pastores, los no- importantes, que vivían al raso los primeros que se enteraron y fueron a acompañar, a estar, a adorar, a compartir lo poco que tenían... Fueron ellos los que llenaron la noche de colores.
Es este Misterio que sucedió en lo oculto, en los márgenes, más allá de las fronteras, el que nos llena de alegría, de una serena alegría que nada ni nadie podrá robarnos nunca. Y es que, "cuando menos lo esperas",  EL nacerá también ahí, en tus noches, en tus oscuridades, en tus heridas, en tus cansancios... Él vendrá y te salvará.

CUANDO MENOS LO ESPERAS…
Después, cuando menos lo esperas,
aparece más fresca la vida.
Y cuanto más alto miras,
cuanto más te sorprendes,
más pequeño, más de rodillas
eres ante Dios.
Después, cuando menos lo esperas,
el tiempo ha marcado su ritmo,
y un sendero por dentro,
y ha tejido otra entraña más viva.
Entonces apareces más hermano,
más hijo, más… de rodillas.
Es casi sin querer, al compás del deseo,
de la ilusión, como el hombre
va haciéndose criatura,
más a la imagen del corazón del amor.
Y después, cuando menos lo esperas,
no puedes menos que querer de rodillas.
Isidro Cuervo, S.J.



1 comentario:

Joaquín Solá Martínez dijo...

¡Claro que se puede estar triste en Navidades!. Es más, yo diría que es una época muy propicia a la tristeza y al pesimismo, por las razones que dices y por otras muchas:Si confío en tener más, en obtener la felicidad mediante una botella de espumoso, si los regalos materiales son imprescindibles, si necesito ganar más, si quiero un coche mejor, si veo cómo está la Sociedad. Lo que ocurre es que eso no tiene nada que ver con la Navidad. Si somos capaces de que quien viene es Dios con nosotros, sí, DIOS, pero no allá arriba, con su poder infinito y dominándolo todo, sino CON NOSOTROS, pequeño, hecho puro Amor, entonces sí que sentiremos la Esperanza y transmitiremos la Esperanza. Y esa Espranza llenará nuestros corazones de alegría, aunque no tengamos turrón ni nos regalen uno de esos relojes que se anuncian en esta época.