En camino

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miércoles, 18 de diciembre de 2013

Tiempo de acogida #susurrosdeadviento



Hoy celebramos el día internacional de las personas migrantes, vivimos en un mundo en el que, según datos de Naciones Unidas, unos 232 millones de personas buscan en países distintos al suyo una oportunidad para mejorar su vida. Alrededor de la mitad de ese colectivo son mujeres. 
En los últimos meses algunas tragedias como las muertes por naufragios en el Mediterráneo, las concertinas que el Gobierno español ha instalado en la valla de Melilla...  han puesto de actualidad esta realidad y nos hablan de lo lo mucho que sufren estos hermanos y hermanas nuestras saltando muros, cruzando mares, jugándose la vida en trenes... tratando de cumplir sus sueños.
El Papa Francisco eligió para su primer viaje oficial fuera de la diócesis de Roma acercarse en el mes de julio a esta realidad, viajó a una de las periferías de las que tanto nos habla y de la que tanto nos ha hablado en estos meses. Visitó la isla italiana de Lampedusa que es una de las puertas de Europa para miles de inmigrantes asiáticos y africanos y el cementerio de otros miles que mueren a diario en las aguas del Canal de Sicilia, como las víctimas de los naufragios de este otoño.
Ya en julio nos previno en su homilía contra “la globalización de la indiferencia” por la que “nos hemos habituado al sufrimiento del otro, que no nos interesa”, y hemos “olvidado la experiencia del llorar”. 
En unos meses en los que en España nuestros gobernantes parecen haberse olvidado que los hombres que cruzan la valla que nos separa de África son personas y no dudan en instalar concertinas afiladas para "ahuyentarles" y en este tiempo de Adviento que estamos recorriendo, la oración que a los pies de María rezó el Papa Francisco cobra hoy una fuerza especial. 
El Papa Francisco imploró amparo, socorro, misericordia, conversión y perdón y rogó a María, la Protectora de los migrantes e itinerantes, que socorra a los más necesitados; que bendiga a las personas de buena voluntad que los acogen; que logre la conversión de los que los explotan y que el amor brindado sea semilla de paz entre los pueblos.
¡Ojalá que este tiempo de Adviento sea realmente un tiempo de conversión en el que afinemos nuestra acogida hacia todos aquellos hermanos/as que se ponen en camino para conseguir cumplir su mayor sueño: el de una vida digna!

Oh María, Estrella del Mar,
una vez más recurrimos a ti,
para encontrar refugio y serenidad,
para implorar amparo y socorro.
Madre de Dios y Madre nuestra,
dirige tu dulcísima mirada
a todos los que cada día afrontan los peligros del mar
para garantizar a sus familias el sustento necesario para la vida,
para tutelar el respeto de la creación, para servir a la paz entre los pueblos.
Protectora de los migrantes e itinerantes,
ayuda con atención materna a los hombres, mujeres y niños
obligados a huir de sus tierras en busca de futuro y de esperanza.
Que el encuentro con nosotros y nuestros pueblos
no se transforme en fuente de nuevas y más graves esclavitudes y humillaciones.
Madre de Misericordia,
implora perdón para nosotros,
que, cegados por el egoísmo,
ensimismados en nuestros intereses
y prisioneros de nuestros temores,
estamos distraídos ante las necesidades y sufrimientos de los hermanos.
Refugio de los pecadores,
obtén la conversión del corazón
de los que generan guerras, odio y pobreza,
explotan a los hermanos y sus fragilidades,
hacen de la vida humana indigno comercio.
Modelo de caridad,
bendice a los hombres y mujeres de buena voluntad,
que acogen y sirven a los que llegan a esta tierra:
que el amor recibido y donado sea semilla de nuevos lazos fraternales
y aurora de un mundo de paz.
Así sea.
Papa Francisco

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