En camino

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sábado, 23 de noviembre de 2013

DOMINGO XXXIV DEL TIEMPO ORDINARIO SOLEMNIDAD DE CRISTO REY, REY DEL UNIVERSO 23 DE NOVIEMBRE DE 2013


LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 23, 35-43
En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo:
- A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el
Elegido.
Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:
- Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.
Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: "Éste es el rey de los judíos".
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo:
-¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.
Pero el otro lo increpaba:
- ¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.
Y decía:
- Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.
Jesús le respondió:
- Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.

ORACIÓN
Preguntas a un rey en cruz
¿Qué corona es esa que te adorna,
que por joyas tiene espinas?
¿Qué trono de árbol te tiene clavado?
¿Qué corte te acompaña, poblada
de plañideras y fracasados?
¿Dónde está tu poder?
¿Por qué no hay manto real
que envuelva tu desnudez?
¿Dónde está tu pueblo?
Me corona el dolor de los inocentes.
Me retiene un amor invencible.
Me acompañan los desheredados,
los frágiles, los de corazón justo,
todo aquel que se sabe fuerte en la debilidad.
Mi poder no compra ni pisa,
no mata ni obliga, tan solo ama.
Me viste la dignidad de la justicia
y cubre mi desnudez la misericordia.
Míos son quienes dan sin medida
quienes miran en torno con ojos limpios,
los que tienen coraje para luchar
y paciencia para esperar.
Y, si me entiendes, vendrás conmigo.

REINARÉ, CONTIGO, SEÑOR
Cuando, más allá de trompetas triunfales
anuncie, con mi propia vida y hasta con sangre
que tu reino es justicia, paz y libertad
Cuando, además de contemplar tu belleza
descubra la radicalidad de tu mensaje
la dulzura y, a la vez, la exigencia de tus palabras
REINARÉ, CONTIGO, SEÑOR
Huyendo de la grandeza y del poder
abrazando, con humildad y obediencia,
el peso de la cruz que surja por delante
Sí, Señor;
Reinaré contigo sabiendo que,
soy y no soy del mundo,
que, no siempre seré comprendido
como Tú, Señor, tampoco lo fuiste
desde el primer día de tu nacimiento
REINARÉ, CONTIGO, SEÑOR
Sin más bandera, que el evangelio en la mano
Sin más fortaleza, que el alma bien dispuesta
Sin más armas, que el amor que dinamita el odio
Sin más corona, que el servicio cumplido
REINARÉ, CONTIGO, SEÑOR
Anunciando tu misericordia y tu lealtad
Tu presencia y tu comunión con el Padre
Tu fidelidad y tu reinado de vida y verdad
REINARÉ, CONTIGO, SEÑOR
Y, con tu Espíritu, me empujarás
por el sendero de la verdad y lejos de la mentira
Apartándome de aquellos que, dicen ser de los tuyos,
pero se comportan como si nunca te hubieran conocido
Dando gracias por tu nombre y proclamando
que, Tú Señor, eres Rey, siempre Rey, sólo Rey
Amén.
P. Javier Leoz


Te admiramos, Jesús, porque eres un Rey distinto a los reyes de la tierra;
Tus armas fueron las de la verdad, la justicia y el amor,
Trayéndonos un mensaje distinto,
un mensaje de vida que se mantiene durante más de 2.000 años.
Ahora nos haces a nosotros responsables de él
Y nos invitas a vivir extendiendo tu Reino allí donde vayamos, nos invitas a HACER EL BIEN.
Te ofrecemos nuestras manos
para construir un mundo donde habite la justicia.
Te ofrecemos nuestros pies
para poner en marcha a las personas que están cansadas de la vida.
Te ofrecemos nuestros labios para proclamar en todo momento que Tú vives y reinas.

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MELODÍA










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