En camino

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viernes, 27 de septiembre de 2013

XXVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 29 DE SEPTIEMBRE DE 2013

Imagen: Fano


Lectura del santo Evangelio según San Lucas 16, 19-31
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
–Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día.
Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico, pero nadie se lo daba.
Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas.
Sucedió que se murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán.
Se murió también el rico y lo enterraron. Y estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán y a Lázaro en su seno, y gritó:
–Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas.
Pero Abrahán le contestó:
–Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida y Lázaro a su vez males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces.
Y además entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros.
El rico insistió:
–Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento.
Abráhán le dice:
–Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen.
El rico contestó:
–No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán.
Abrahán le dijo:
–Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto.

ORACIÓN

Aunque vas disfrazado, sé quién eres. 
Eres Tú mismo, son tus mismos ojos 
los que miran detrás de los disfraces variados de tu rostro. 
Yo te veo vestido de mendigo, andando todo roto, 
pidiendo una limosna por la calle 
y sucio alguna vez y hasta roñoso.
Y la gente te da de medio lado, te mira como un estorbo;
no sabe que eres Tú, que vas catando el corazón del prójimo. 
A veces vas enfermo, cegato, manco, cojo 
o con úlceras feas en la carne, o roído de cáncer en el rostro. 
Y eres Tú mismo, el Cristo que padece 
con la cruz sobre el hombro,
tantas veces cayendo y levantando, salpicado de lodo. 
Yo sé que eres Tú mismo, que son tus mismos ojos,
disfrazados de azules o castaños, alegres, tristes, hoscos, 
preocupados, serenos, picarones, angustiados, llorosos, 
que miran a través de los disfraces 
de tanto cristo con su cruz al hombro. 
Y te veo vestido de marino, 
de barquero descalzo, rudo y tosco; 
de labrador arando con su yunta de bueyes; 
de carpintero, de albañil, mecánico, de los oficios todos. 
Sí, Tú eres: Cristo anciano, Cristo joven, 
Cristo niño, viviendo con nosotros, 
peregrino marchando por el mundo, 
pisando de la senda los abrojos. 
Esos que estoy mirando y que me miran 
son ¡oh Señor! tus ojos. 
Ese con quien tropiezo, es el Cristo, 
es mi hermano, es mi prójimo.
P. Javier Leoz.

VÍDEO



MELODÍA




SÓLO LE PIDO A DIOS
Sólo le pido a Dios
que el dolor no me sea indiferente, 
que la reseca muerte no me encuentre
vacío y solo sin haber hecho lo suficiente. 

Sólo le pido a Dios
que lo injusto no me sea indiferente, 
que no me abofeteen la otra mejilla
después que una garra me arañó esta suerte. 

Sólo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente, 
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente. 

Sólo le pido a Dios
que el engaño no me sea indiferente
si un traidor puede más que unos cuantos, 
que esos cuantos no lo olviden fácilmente. 

Sólo le pido a Dios
que el futuro no me sea indiferente, 
desahuciado está el que tiene que marchar
a vivir una cultura diferente.

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