En camino

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sábado, 15 de junio de 2013

DOMINGO XI DEL TIEMPO ORDINARIO 16 DE JUNIO DE 2013


LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 7, 36-8, 3
En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo:
- Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.
Jesús tomó la palabra y le dijo:
-Simón, tengo algo que decirte.
Él respondió:
-Dímelo, maestro.
Jesús le dijo: ---Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?
Simón contestó:
-Supongo que aquel a quien le perdonó más.
Jesús le dijo:
-Has juzgado rectamente.
Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón:
-¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama.
Y a ella le dijo:
-Tus pecados están perdonados.
Los demás convidados empezaron a decir entre sí:
-¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?
Pero Jesús dijo a la mujer:
-Tu fe te ha salvado, vete en paz.
Después de esto iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.

ORACIÓN
¿ME DEJAS, SEÑOR?
¿Acercarme a Ti, a pesar las murmuraciones y críticas sobre mi vida?
¿Derramar el perfume de mis obras, a pesar de hacerlo con cuentagotas?
¿Agradecer, con mi llanto, tu presencia que me rescata y me renueva?
¿ME DEJAS, SEÑOR?
¿Olvidarme de lo mucho que me separa de Ti?
¿Acercarme, con un corazón humilde, para que Tú lo restaures?
¿Lanzarme con pasión a la búsqueda de tu rostro?
¿ME DEJAS, SEÑOR?
Hoy, como aquella mujer,
también quiero pasar de la oscuridad a la luz
de la debilidad a la fortaleza
del pecado a la Gracia
de la muerte a la vida
del distanciamiento a la comunión contigo, Señor.
¿ME DEJAS, SEÑOR?
Hoy, como aquella mujer, a la que no le tembló el pulso
quiero hacerme hueco en medio de tanto obstáculo 
que me impide llegar a Ti
Sí; Señor
No sé si estoy totalmente arrepentido
lo que sí sé, es que sin Ti,
el perfume de la vida me sabe a poco
las lágrimas de cada día se secan pronto
y los cabellos del prójimo
son utilizados para arrastrarlos, cabello y prójimo, por el miserable suelo.
¿ME DEJAS, SEÑOR?
Sólo te traigo, lo que en el corazón tengo: AMOR
¿ME DEJAS DÁRTELO, SEÑOR?
Y así, sólo así y entonces, 
podré de verdad…irme en paz. 
Amén
P. Javier Leoz

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