En camino

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miércoles, 30 de enero de 2013

De tierra buena y elementos: «El que tenga oídos para oír, que oiga.»


Antes de Navidad descubrí, desde la ventaba del autobús en que volvía a casa del trabajo, una planta que luchaba por encontrar su lugar en el mundo. No lo tenía nada fácil, trataba de nacer, de entre el asfalto, a los pies de la marquesina de la parada de autobús de una de las líneas más utilizada de mi ciudad, ya que lleva a miles de universitarios a sus Facultades, a unos cuantos cientos de niños y niñas a un cole situado a tres metros de la parada y a otro millar de personas de toda edad y condición a alguno de los tres hospitales de la zona...
He de reconocer que, en cierto modo, esa planta "me había domesticado" y  que, cada vez que pasaba por allí, y estaba de ese lado del autobús y me acordaba de ella (por ese orden y dándose las tres premisas de forma simultánea y consecutiva) la buscaba y no podía evitar una sonrisa cómplice ante la sorpresa de mi compañero de asiento o de las personas que me veían, cual torpe aprendiz de contorsionista, intentar ver cómo evolucionaba.
Hacía semanas que no pasaba por esa parada y hoy, después de haber tenido un día  gris, o quizá precisamente por ello, dos paradas antes de llegar a la parada de "mi planta",  me acordé de ella y pensé cómo le habría ido en este tiempo, con estos fríos, con estas lluvias y estas nieves, con nocheviejas universitarias de por medio, con cotillones y festivales de navidad, con exámenes y sus estreses... y tristemente descubrí que alguno de esos "elementos" o quizá, simplemente, el barrendero creyendo que era su deber o alguna persona de bien creyendo que era por el bien de la planta, se la habían cargado.
Y yo, seguiré pensando en "mi planta" cada vez que pase por allí   e intuyo que lucha por volver a salir. Cuando me puse esta noche con las lecturas de hoy, pensaba que creo que sólo el Sembrador decide qué es tierra buena, pienso que quizá su concepto de tierra buena y el nuestro no coincidan, que a los ojos del mundo la tierra de mi planta era un desastre, solo se que me gustaría poder mirar desde Él, como Él, con Él, por Él, para Él, y es que se que solo Él el es capaz de lograr que debajo del asfalto haya una vida que "se muera por dar amor".
Sí, no me olvido de los elementos, haberlos haylos, pero sólo el sembrador entiende de tierra buena, de raíces, de lucha contra las plagas, de sequías, de inundaciones, de tiempos, de podas, de abonos, de savia, de cobijo, de abrigo, de agua, de sol, de luz.
«El que tenga oídos para oír, que oiga.»

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