En camino

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martes, 25 de diciembre de 2012

Se puede estar triste en Navidad I

Noche estrellada sobre el Ródano (Vincent Van Gogh, 1888)
Quizá el título de mi entrada de hoy sea provocativo o, cuando menos, políticamente incorrecto, pero es que estoy firmemente convencida de ello: SE PUEDE ESTAR TRISTE EN NAVIDAD y no sentirse culpable por ello. En estas fechas en que los mails, los muros y los teléfonos se llenan de mensajes de felicidad y buenos deseos, días en los que parece obligatorio comprar y sonreír hay personas que no tenemos ni el cuerpo ni la tarjeta para compras ni sonrisas. 
Y con toda mi alma te digo ¡FELIZ NAVIDAD! y hoy, también para mí, ¡cómo no! es un día de fiesta, ¡cómo no va a serlo!, ¡Dios se ha encarnado, ¡hay vida!, ¡hay futuro!, ¡hay esperanza!, ¡cómo no va a haberla!, ¡cómo no va a ser un día de alegría profunda!, ¡de la de verdad!
Ya alguna vez lo he escrito, estoy triste, pero no soy tristeza, y sí, se puede estar triste en Navidad,  pero que sepas que desentonas con el ambiente, como me ha pasado a mí esta mañana. Me esforcé por ir a la Misa de Navidad de mi Parroquia aunque eso supusiera más barullo del que me apeteciera por estado anímico y pasé un mal rato... 
Y es que los que me conocéis sabéis que soy una persona sensible, que trata de cuidar los detalles, de ser delicada en el trato, que intenta ofrecer siempre una sonrisa aunque por dentro llore, pero no siempre puedo ni debo.  Y sucede que cuando tu cara, tu mirada o tus ojeras, y tu sonrisa o su ausencia, hablan por ti, cuando tu gesto triste o cansado "perturba" te sorprendes (¡volvoreta!, ¡cuándo dejarás de sorprenderte!) y descubres que no todas las personas tienen tu sensibilidad. 
Y es lógico, lo que no responde a ninguna lógica en mi ilógica opinión es que una persona te espete, tranquilamente, justo después de adorar al niño,"¡estás fatal!, ¡estas fatal!", a la vez que te da dos besos. Yo me quedé planchada, es cierto que esta persona no sabía que mi madre había fallecido recientemente, que hacía un tiempo que no nos veíamos. Pero me pregunto, si en una Iglesia, después de la misa de Navidad, de la hondura de la Palabra, de una Homilía preciosa... ves a alguien que hace mucho tiempo que no ves ¿comenzarías la conversación con un: ¡estás fatal!? o después de los dos besos y de desearle Feliz Navidad preguntarías ¿cómo estás?, ¿cómo te va?, ¡te noto tristona!. 
Si saludamos así "con el corazón caliente", ¿qué haremos con él frío?, ¿cuidamos los encuentros?, ¿somos acogida, paz, ternura, esperanza... para el otro?, ¿para qué otros?, ¿para algunos?, ¿para todos?.
Sentí que algunos/as no teníamos cabida en esa navidad de buen rollo y sonrisas, que "esa" no era mi Navidad, pero el niño, juguetón y travieso, no quiso dejarme triste y se encargó de que me llegara su consuelo en forma de abrazo y palabras tiernas y cariñosas de M, una persona adorable, que canta con el alma y que nos regaló el poema que acompaño hecho villancico, ella logró calentar mi alma, se coló en ese rincón donde anida el desconsuelo y le dijo que no tendría la última palabra.
¿De qué personas, Instituciones, situaciones, gestos... se ha valido el Niño Dios para encarnarse en mi vida esta navidad?, ¿cuándo y cuánto soy navidad para los otros?
Se que no ha habido maldad en los comentarios desafortunados de esta mañana (hubo varios y de varias personas), se que dicen que los "castellanos" son/somos secos, en mi caso mi sangre gallega es la "dominante" en cuanto al carácter y seca no soy... 
Lo que quiero es, hoy, día de Navidad, renovar mi compromiso con este niño que nace, quiero parecerme cada vez más a Él, quiero ser como ÉL, aprender a tratar como ÉL, aprender a cuidar como Él, aprender a AMAR como Él, hay mucha "pobre gente" por el mundo que necesita su consuelo. 
Y jolín, que estoy triste pero no soy tristeza, ¡que ya siento que se me note en la mirada, que mi cara sea espejo de mi alma...!
Tratando de buscar una imagen de reflejos en el agua en google me topé con el cuadro de Van Gogh, me enganchó, porque es de noche, pero la noche también tiene su belleza, por eso desde la noche estrellada, volvoreta "defensora" de los tristes y perdidos te desea una ¡FELIZ NAVIDAD! (leer con sonrisas)
La segunda parte de la entrada tendrá que ver con ese "estás fatal", es cierto que no tenía mi mejor cara por culpa de un deja vu "sufrido" durante la Adoración que me puso nerviosa, mucha gente en fila desfilando a ambos lados de mi banco pero... ¡tendré que tratar de mostrarle al recién nacido mi mejor cara y las más lindas de mis sonrisas, pero poco a poco, en mi cotidianeidad, en mis aquís y mis ahoras...!

En el portal no admiten uno por uno, 
al llegar te preguntan: "¿Dónde los tuyos?
En el portal no admiten al que va solo
al llegar te preguntan: ¿dónde los otros?
COMO SÉ QUE VAIS JUNTOS Y AÚN QUEDA UN PUESTO
¡VIVA EL AMOR!
POR BELÉN NOS VEREMOS UN DÍA DE ESTOS
¡VIVA EL AMOR!
En el portal no he visto ni buey ni mula,
le han dejado a la gente libre la cuna,
porque viene buscando la pobre gente
el aliento del Niño que la caliente
José Luis Blanco Vega, SJ

José Luis es un poeta a quien pocos conocen y muchos, sin saberlo, admiran. Suyos son los himnos litúrgicos en castellano que muchos recitan y que «nadie sabe de quién son»… Del libro: Y tengo amor a lo visible

2 comentarios:

Marcelo dijo...

Hola, he leído tu entrada y me ha "llegado" tu mensaje. Creo que tienes razón hay momentos en la vida en que nos damos un "permiso" para estar tristes y no pasa nada. La Navidad "decreta" unas alegrías que no siempre se corresponden con lo que hay en nosotros. Pero Dios no se muda, él nos ama en nuestra sencilla y real humanidad, con nuestras pobrezas y nuestras cosas buenas,...Bueno, no digo más, unidos en la oración, un abrazo fraterno desde el Sur de Tenerife,...¡Feliz Navidad!
Marcelo

volvoreta dijo...

Querido Marcelo, ¡muchas gracias por tu mensaje!, así es, en nuestra fragilidad y nuestras pobrezas el Amor de Dios se hace aún más "evidente". Deseo que tengas una Navidad feliz llena de luz y alegría de la de dentro. ¡Un abrazo desde lo hondo!