En camino

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sábado, 24 de noviembre de 2012

XXXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

José Antonio Pagola: “¿No necesitamos en la Iglesia de Jesús hacer un examen de conciencia colectivo ante el “Testigo de la Verdad”? ¿Atrevernos a discernir con humildad qué hay de verdad y qué hay de mentira en nuestro seguimiento a Jesús? ¿Dónde hay verdad liberadora y dónde mentira que nos esclaviza? ¿No necesitamos dar pasos hacia mayores niveles de verdad humana y evangélica en nuestras vidas, nuestras comunidades y nuestras instituciones?”.
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 18, 33b– 37
En aquel tiempo, preguntó Pilatos a Jesús:
- ¿Eres tú el rey de los judíos?
Jesús le contestó:
- ¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?
Pilatos replicó:
- ¿Acaso yo soy judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí ¿Qué has hecho?
Jesús le contestó:
- Mi reino no es de este mundo. Si me reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.
Pilatos le dijo:
- Conque, ¿tú eres rey?
Jesús le contestó:
- Tú lo dices: Soy Rey. Yo para esto he nacido y por eso he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.
Una Oración:
EN EL AÑO DE LA FE
Prometo ante Ti, Jesús mi Rey,
que deseo firmemente seas las ruedas de mi caminar y de mi ser.
Que, frente a otros dioses que intentan colarse en mi vida,
no pretendo otra cosa sino que, Tú mi Rey, seas mi centro.
¿Me ayudarás, Señor, a conocerte?
¡Tengo tanto miedo a que llegues y no te reconozca!
¡Tengo tanto temor a decir que “creo en Ti” y no saber nada sobre Ti!
En este Año de la Fe, oh Señor y mi Rey,
haz que comprenda que tu eres la cabeza de mi existencia
que, sin Ti, la caridad se queda a medio camino
y, mi corazón, abierto de vez en cuando.
Haz que, al acercarme a la fuente de tu Palabra,
el castillo de mis entrañas se haga más fuerte y verdadero
más limpio y puro, más cristalino, profundo, auténtico y cristiano.
Que, ningún otro rey, frente a Ti –gran Rey-
tenga mejor posada que la que Tú mereces
Que, ningún otro rey, antes que Tú –gran Rey-
merezca adoración alguna.
En el Año de la Fe
me consagro a Ti, oh mi Rey, como vasallo de tu Reino:
ayúdame a trabajar por él y a construirlo con tu Espíritu
Enséñame a escuchar y valorar las Escrituras de tu reinado
Inspírame acierto en mis decisiones y proyectos
para que, cuando llegues –gran Rey-
me encuentres en la azotea de tu castillo:
vigilante y atento, despierto y con fe
sin sueño, espabilado, ardiente y con esperanza.
Que cuando regreses, oh –mi gran Rey-
puedas decir de mí: 
¡He aquí a un siervo bien dispuesto!
Amén
Un Vídeo:

Tomado de Quiero ver

Una canción: Los elegidos de Dios de Luis Guitarra


CRISTO REY, SU CORONA LOS POBRES

Imagen: Fano

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