En camino

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domingo, 18 de enero de 2009

Los mártires de la UCA y la jurisdicción universal

Con la Jurisdicción Universal hemos topado, de nuevo... Sí, lo ideal sería que los asesinos pudieran ser juzgados en el Estado del que proceden y en el que, además, cometieron sus crímenes, en este caso El Salvador.
Ojalá que prospere la demanda interpuesta ante la Corte interamericana de Justicia y, de no se así, ¡ojalá que la espada de la justicia, venga de donde venga, caiga sobre los asesinos y les enseñe, a ellos y a los que están por venir, que no se puede asesinar y salir impune en ningún lugar del mundo porque hay delitos que afectan a toda la comunidad internacional se cometan donde se cometan y los cometa quien los cometa...
Imagen: http://ospiti.peacelink.it/romero/martiri/martires/uca.htm
Noticia de: http://www.jesuitascastilla.es/pages/posts/los-jesuitas-espaF1oles-avalan-la-opiniF3n-de-sus-compaF1eros-en-el-caso-de-93los-mE1rtires-de-la-uca941144.php
Los jesuitas españoles avalan la opinión de sus compañeros en el caso de “los mártires de la UCA”.
Los jesuitas salvadoreños prefieren que el caso se resuelva en su país, aunque también apoyan a las familias demandantes

14/01/2009 - Ante la admisión del Juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, de la querella presentada el pasado 13 de noviembre por la asociación pro Derechos Humanos de España (APDHE) y el Centro de Justicia y Responsabilidad (CJA), sobre los asesinatos de los mártires de la UCA (Universidad Centro Americana José Simeón Cañas), los jesuitas españoles manifiestan el apoyo a las posiciones de sus compañeros del país latinoamericano que preferirían, en solidaridad con el pueblo salvadoreño, que el caso siguiese su curso legal en su país y no en España. El Provincial de Castilla de la Compañía de Jesús, Juan Antonio Guerrero, tras hablar con sus compañeros salvadoreños avala sus tesis: “Nosotros no somos partícipes de la apertura del caso en España. Si los familiares por voluntad propia quieren abrirlo, están en su derecho y en ese caso, si nos piden datos, opiniones técnicas, experiencias habidas, se las brindaremos con gusto. Pero como una colaboración ante gente a la que queremos y respetamos. Pero nuestra decisión es sólo trabajar el caso con los instrumentos legales y de diálogo de El Salvador”. Según Guerrero “aunque sabemos que es más difícil hacerlo en El Salvador, también es cierto que los pobres sólo pueden hacerlo allí. Y al menos haciéndolo allí es posible ir abriendo caminos y posibilidades para ellos. No se trata sólo de abrir un caso, sino el camino para otros posibles, ya que nuestros compañeros jesuitas salvadoreños están trabajando no sólo en este caso de los jesuitas sino en muchos otros”. Así, el primer caso que los jesuitas salvadoreños ganaron en la Corte Interamericana de Justicia, con el jesuita Jon Cortina, se ganó gracias a la actividad de la UCA. En la Comisión Interamericana han ganado un caso que ha obligado al Gobierno de El Salvador a iniciar conversaciones con ellos y tienen otro introducido. Es por eso que, afirma Juan Antonio Guerrero “Nosotros no queremos que lo hecho en otro país, como España, pueda entorpecer o quitarle fuerzas para lo que deben hacer nuestros compañeros en El Salvador. Aunque, es verdad que si los familiares desean hacer algo, les respetamos y apoyamos”.


Trabajar en las fronteras


El 16 de noviembre de 1989, los jesuitas españoles Ignacio Ellacuría, Ignacio Martín-Baró, Segundo Montes, Joaquín López y López, Amando López y Juan Ramón Moreno, junto con la trabajadora de la universidad Julia Elba Ramos y su hija Celina, de 15 años, fueron asesinados en el campus de la UCA, en un contexto de conflicto civil en el país. Los llamados “mártires de la UCA” son la consecuencia del trabajo en las fronteras que caracteriza a los miembros de la Compañía de Jesús, y al que el Papa Benedicto XVI les animaba a proseguir en su pasada audiencia del 21 de febrero, con estas palabras: “La Iglesia necesita con urgencia personas de fe sólida y profunda, de cultura seria y de auténtica sensibilidad humana y social; necesita religiosos y sacerdotes que dediquen su vida precisamente a permanecer en esas fronteras para testimoniar y ayudar a comprender que existe, en cambio, una armonía profunda entre fe y razón, entre espíritu evangélico, sed de justicia y laboriosidad por la paz. Sólo así será posible dar a conocer el verdadero rostro del Señor a tantos hombres para los que éste permanece hoy oculto o irreconocible. A ello debe dedicarse, pues, preferentemente la Compañía de Jesús”. Desde 1973, cuando se iniciaba el Generalato del Padre Arrupe, casi 50 jesuitas en todo el mundo han muerto violentamente.

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