En camino

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martes, 7 de octubre de 2008

Jornada de 65 horas semanales ¿y luego qué?

Queridos amigos/as, como sabéis el tema del trabajo, de su ausencia y/o precariedad me trae "últimamente" por la calle de la amargura... Gracias a Dios puedo sobrevivir aunque no llego siquiera a ser mileurisa. Hoy, Jornada del trabajo decente, me da rabia tener que estar contenta por, por lo menos, tener trabajo aunque sea una mierda. Y encima, dando gracias para que a los eurócratas que cobran millonadas no les de por ampliar NUESTRA JORNADA LABORAL QUE NO LA SUYA a 65 horas semanales. Luego hablan de conciliación de vida laboral y familiar y binomios semejantes e imposibles. Me niego a vivir para trabajar pero necesito trabajar para seguir viviendo.

1 comentario:

Sara dijo...

Me sumo a tu indignación. ¿Quién dice que el mundo evoluciona? Yo creo que en este momento vamos hacia atrás. Hay que recordar la cantidad de huelgas que tuvieron que realizarse para lograr a finales del SXIX y principios del XX que las jornadas laborales se redujeran, dura batalla hasta llegar a las 40/ 35 horas semanales actuales. Y ahora, en el SXXI, los sindicatos se sientan a negociar con los empresarios, con el beneplácito de nuestras autoridades comunitarias la posibilidad de cargarse de un plumazo los logros de más de 100 años de lucha obrera.¡¡Indignante¡¡.
Hay crisis, claro... y eso parece justificarlo todo. ¿ Tanto progreso concretado en infinidad de declaraciones para qué? ¿ Para que la única solución viable sea atentar contra la dignidad de los trabajadores, para eso ?. No tenemos bastante con la precariedad laboral y salarial, para que ahora nos "esclavicen" con la jornada.