En camino

En camino

viernes, 7 de diciembre de 2007

Como el edificio de Anspach


Este verano asistí a la demolición o desmonte por dentro o destrucción interior (llámalo X) de este edificio. Esta mole está situada en el Boulevard Anspach en Bruselas, justo encima de una de las entradas/salidas del metro de Brouckere...
Recién llegada de Bruselas (del que fue mi hogar durante los últimos meses pero que ahora ya me es extraño) de buscar mis últimas pertenencias... Lo que yo creía que eran unas cuantas camisetas de verano y un par de polares septembreros que tuve que comprar para aguantar los primeros fríos... Resultó que aún me quedaban allí 33 kilos de pertenencias que paseé por Bruselas y Madrid hace unos días...
Uno de los días que pasé allí la semana pasada, me di cuenta, al contemplar este edificio, que así me siento yo ahora, como el edificio de Anspach, vacío por dentro, frágil, carcomido, frió, a la intemperie...
Mi visita me ha ayudado a cortar un cordón umbilical invisible que me unía aún a Bruselas, ha sido duro, ya he salido al mundo exterior, y así me siento, como el edificio de Anspach

1 comentario:

Yosef dijo...

Somos lo que soñamos ser y ese sueño no es tanto una meta como una energía. Cada día es una crisálida, cada día alumbra una metamorfosis. Caemos, nos levantamos. Cada día la vida empieza de nuevo.
La vida es un acto de resistencia y de re existencia; vivimos, revivimos. Pero todo se sostiene en la memoria. Somos lo que recordamos, la memoria es nuestro hogar nómada.
Como las plantas o las aves emigrantes, los recuerdos tienen la estrategia de la luz. Van hacia adelante, a la manera del remero que se desplaza de espaldas para ver mejor.
Hay un dolor parecido al dolor de muelas, a la pérdida física, y es perder algún recuerdo que queremos. Esas fotos imprescindibles en el álbum de la vida.
Por eso, hay una clase de melancolía que no atrapa, sino que nutre la libertad. En esa melancolía como espuma en las olas, se alzan los sueños."