En camino

En camino

jueves, 13 de septiembre de 2007

Tan cerca y tan lejos


Definitivamente me gusta mi barrio, es un auténtico lujo vivir en el centro de Bruselas, apenas a 10 minutos caminando de la Boeur, de la Grand Place... Y, sin embargo, tan lejos de lo que podría asociarse a "vivir en el centro", riqueza, comodidades, personas pudientes...


Cuando paseo por las calles de mi barrio tengo la sensación de haberme perdido por algún lugar lejano de África, por algún lugar de Oriente Medio...


Muchos "bruxelloises" y emigrantes españoles que habían vivido aquí toda su vida han abandonado el barrio cuando éste se ha ido poblando de personas de otras nacionalidades, de otras culturas, de otras religiones...


Es cierto que es "chocante" y más para una volvoreta " de provincias", pero para mí este verano está siendo muy enriquecedor en muchos sentidos y uno de ellos es éste: está siendo una gozada dejarme acariciar por lo diferente, aceptar con gracia y prudencia los piropos de mis vecinos africanos; los saludos de mis vecinos árabes que directamente me preguntan si soy madame o mademoiselle; sonreír a las mamás que me encuentro cada mañana cargadas de pequeños llenos de vitalidad; tener que ser precavida con los adolescentes que de vez en cuando nos dan algún susto...


Está grabado en mi corazón algo que me pasó al día siguiente de comenzar a vivir en Les Potiers, llovió como dicen los de la tierra que hacía tiempo que no llovía... Mi plano se deshacía ante mis ojos y no era capaz de encontrar ni la calle en que me encontraba, ni la calle donde vivía... Se me acercó una joven musulmana y se ofreció a ayudarme, me indicó douzement donde me encontraba y cómo llegar a mi casa... En ese momento ya estaba totalmente calada y cuando llegué a casa tenía la habitación inundada porque había dejado la ventana abierta... Pero le agradecí tanto a esa mujer su gesto que aún hoy, varios meses después, pido a Alá que la bendiga...


¿Y todo este rollo por qué?, porque hoy mis vecinos han comenzado el Ramadán, porque esta noche cuando regresaba a casa la calle estaba llena de personas conversando y esperando que llegara la noche...


Le pido a Dios, al Único, que llene nuestros corazones de su gracia y que, ENTRE TODOS, sepamos capaces de buscar y encontar aquello que nos une y no tanto lo que nos separa... Quizá a partir de estos pequeños gestos de cercanía, de cariño, quizá primero unos pocos, quizá después algunos más... podamos cambiar este mundo, primero el cercano, después seguiremos volando, seguiremos soñando con un mundo mejor para todos y todas

Besos volvoretianos,
Hoy la viñeta es de Máximo, pero tranquilos/as que queda mucho POPO
Sonrisas desde Les Potiers


2 comentarios:

Francisco Polo dijo...

¡Felicidades!

Anónimo dijo...

querida volvoreta, me alegra de que ahora podamos dejarte aqui nuestros post.
ra