En camino

En camino

lunes, 17 de septiembre de 2007

Un pasito pa'lante y un pasito pa'tras


¡Hola!
Hoy os voy a contar algo quizá trivial, pero es que la vida de una doctoranda no está ni mucho menos repleta de aventuras… Últimamente me siento un poco vacilada, así como suena, vacilada por la vida en general… Pues bien, ¡¡ya hasta la lavadora me vacila!!


Y es que las dos últimas veces que la he puesto he creído encontrarme ante un “ser inteligente” y con bastante mala leche o bastantes ganas de fastidiar, ¡vaya!Ya os he hablado de mi barrio, hoy brevemente os voy a presentar mi casa, es una casona antigua de tres pisos, con unas escaleras de madera que asustan a cualquiera, no aptas ni para resacas (aún no se ha dado el caso) ni para ser remontadas con maletas, cajas y mochilas con el ordenador y documentos… Con la de viajecillos que he tenido que hacer a España si que puedo decir que no son muy aptas para mudanzas…


Es una casa vieja, austera y con muchísimo encanto, con dos alas y un pequeñito hueco en medio que permite que la luz entre en las diferentes estancias… Cada día me quedo con alguna parte del mobiliario en la mano, el manillar de una puerta, el otro día con la puerta del armario… Tiene su gracia... Luego lo arreglo, ehh.


Pero os iba a hablar de la lavadora… Bien, la lavadora es lo más moderno de la casa, una lavadora enorme enorme y con una pinta estupenda… Vamos de esas que te indica qué tipo de tejido requiere qué temperatura qué detergente y cuanto tiempo va a tardar en hacer su faena. ¡Ja! Eso creía yo… bueno faenas me ha hecho ya dos…
La primera fue hace dos semanas cuando recién llegada de España no reparé en que había ropa blanca mezclada con toda mi ropa de color (ya sabéis lo mucho que me gustan a mi los colores), bien cuando fui a tender la colada casi me da un colapso cuando veo un juego de sábanas, antes blancas, de un precioso color rosáceo, color que también adoptaron diversas prendas íntimas de algunas de mis compañeras…


Diréis que no hay nada que una buena lejía no pueda solucionar, o en todo caso que más se perdió en la guerra o que la culpa fue mía y no de la lavadora, quizá si... Pero ayer descubrí que realmente esta lavadora la tiene tomada conmigo… Teóricamente me dice que va a tardar 1’45 minutos en hacer su trabajo… Pongo la alarma para evitar olvidarme, cuando a la hora que tenía que haber terminado baje un par de pisos hasta la lavandería, ví que aún faltaban 35 minutos… ¡¡¡No lo puedo creer!! ¡¡vístete despacio que tengo prisa!!, decidí quedarme a contemplarla (lo que hace el aburrimiento) y ahí es cuando descubrí que realmente me vacilaba…


Cada vez que iniciaba una nueva misión, léase enjuagado, re-enjuagado, escurrido, re-enjuagado, cambiaba el tiempo, de forma que cuando quedaban 20 minutos volvían a quedar 35… Y qué deciros cuando llegamos a la parte del centrifugado, primero se lo pensó, que si vacilo unos minutos y giro un poquito a la izquierda, que si vacilo otro poquito y giro un ratito a la derecha, que si doy una vuelta completa, que si doy dos… Que si descanso un poquito… Que si venga, ¡¡voy a tardar otros 10 minutos más!!, yo ya había tenido que anular una cita. ¡¡Y cuando llega el centrifugado!! Se pone a dar vueltas como una loca y toda la casa se puso a vribar y es que le dio el subidón y se puso a 1000 revoluciones en vez de a las 800 que la había programado… El suelo de la lavandería temblaba… Yo ya me imaginaba la caída libre de ambas, de la lavadora y de mi misma hacia la cocina…


Cuando finalmente decide que le quedan 3 minutos para terminar, decido contar tres veces 60… pero no… Decide que necesita 5 minutos más… Aggggggggg. Tranquila, me digo, tendrá que terminar, no hará que no llegues tampoco a la nueva hora convenida… Dos minutos, un minuto eterno, cuando finalmente decide que va a descansar abro la puerta para proceder a tender la ropa y ¡¡¡que descubro!!! No, no ha habido tinte esta vez, pero la ropa está TOTALMENTE CALADA, ¡¡¡tanto ruido y tan pocas nueces!!, no me lo puedo creer, total que decido escurrirla como me enseñó mi abuela en el pueblo y tenderla… Llegué tarde también a la segunda cita…


Y hablando de citas, notas al pie de página y similares… ¿en qué pensaba yo durante toda esta contemplación de la lavadora?, ¡¡en cuanto se parecía esta lavadora a mi tesis!!, en cómo las horas y los minutos son eternos, en cómo cuando parece que vas a terminar, cambia de nuevo el minutaje (la legislación, la doctrina... ) y descubres que vas a tardar más de lo que creías… Solo espero que mi tesis no salga chorreando como salió la ropa…Bueno, bueno… esta es mi historia con la lavadora… miedo me da acercarme a ella. Temo que un día me ponga una zancadilla cuando salgo de la ducha…


Un abrazo a todos/as y a cada uno/a
Sigo en Bruselas, apenas me queda un mes de estancia aquí y no me apetece nada regresar…


La tesis avanza pero como la lavadora, un pasito pa’lante y un pasito pa’tras…El tiempo vuelve a ser “bruxeloise”, hoy ha vuelto a llover, creí que jamás iba a decir esto, pero después de dos semanas sin llover, ¡echaba de menos la lluvia!


Quizá tenga que ir a España esta semana por un tema relacionado con mi contrato en la Uni… Espero poder veros a alguna/o.


Hasta pronto

No hay comentarios: