En camino

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sábado, 29 de septiembre de 2007

Democracia, democracia...


Al menos 15 personas han muerto, cerca de 200 resultaron heridas y más de 1.000 fueron detenidas, entre ellas 800 monjes, desde el miércoles pasado, cuando el régimen militar comenzó a disolver las manifestaciones tras imponer el toque de queda y prohibir las reuniones públicas.
Se ha cortado también durante un tiempo el acceso a internet (lo han reestablecido ahora que va el Representante Especial de Naciones Unidas), se requisan teléfonos móviles y ordenadores.
El pueblo se la juega por escribir en sus blog y en los de periódicos occidentales para dar a conocer qué pasa, algo que no pudieron hacer durante la anterior revuelta de finales de los 80.
Los militares no sólo destruyen y masacran aldeas, no sólo disparan indiscriminadamente contra los manifestantes, también rodean los monasterios para impedir que salgan los monjes y arrastren con ellos al resto de la población, "la revolución del azafrán", llamás a esta rebelión democrática los periódicos...

Y ¿queréis saber cual ha sido esta vez uno de los detonantes de la crisis?, la subida del precio de los carburantes y, como consecuencia, de los productos esenciales... ¿Cómo un país rico en petroleo tiene que importar carburantes?, ¡¡¡cuando acabará la corrupción de los goberantes de este y otros países!!!
EL MUNDO
BANGKOK.- Cerca de 70.000 ciudadanos, encabezados por unos 30.000 monjes budistas, han tomado de nuevo las calles de en Yangon a pesar de la amenaza de la Junta Militar de Birmania (rebautizada como Myanmar) de poner fin por la fuerza a las protestas callejeras que han alentado llamamientos a favor de la democratización del país. De hecho, la Junta ha despleado tropas y policías armados con rifles en el centro de la capital.
A su paso pacífico por las calles del centro de Yangon (antigua Rangún), los manifestantes gritaban "democracia, democracia", mientras eran aplaudidos y vitoreados por ciudadanos desde las atestadas terrazas y tejados de los edificios, han indicado testigos a las emisoras de radio.
Entre los participantes había unos 200 miembros de la Liga Nacional por la Democracia (LND) que portaban el brazalete de esta formación política que lidera Aung San Suu Kyi, la premio Nobel de la Paz que se encuentra bajo arresto domiciliario desde 2003.
También algunos participantes llevaban en alto imágenes con el pavo real, el símbolo de la LND, el único partido que resiste a la intensa presión del régimen militar. Mucha gente optó por quedarse en sus casas por miedo a que el Gobierno militar ordenase a las tropas disolver por la fuerza las protestas callejeras.
La prensa estatal birmana salió a la venta este martes con las órdenes de la Junta Militar que prohíben la participación en las movilizaciones callejeras y advierten en las primeras páginas a los monjes que deben obedecer a la jerarquía budista y regresar a los monasterios. Según el Ministerio de Asuntos Religiosos, solamente un 2% de los miembros del monacato budistas participa en las manifestaciones que desafían a un régimen militar que gobierna el país desde hace 45 años.
La manifestación pacífica de este martes en Yangon comenzó, como viene ocurriendo desde el lunes de la semana pasada, con la congregación de los monjes en la pagoda de Shwedagon, en el casco antiguo, para orar.
La afluencia de religiosos se produjo ante la presencia de varios camiones militares instalados en el exterior de Shwedagon y mientras otros vehículos con megáfonos recorrían la ciudad para advertir a la población de que las autoridades emprenderán acciones si se producen protestas, según la radio 'Irrawady'.
El lunes, unas 100.000 personas, muchas de ellas bonzos, participaron en Yangon en la mayor manifestación contra el régimen militar en 19 años, que fue secundada por movilizaciones similares en otras ciudades del país. Las protestas empezaron en agosto pasado, como consecuencia de la entrada en vigor de un aumento considerable de los precios de los combustibles, decretado por las autoridades, que disparó el coste de algunos productos básicos.
Lo que surgió el 19 de agosto como manifestaciones políticas organizadas por la LND y la Generación de Estudiante del 88, se transformó en septiembre en marchas pacíficas de monjes budistas, después de que varios bonzos fuesen golpeados y maltratados por la policía en una protesta. Miembros de la LND instaron ayer a los funcionarios y a los soldados a unirse a los manifestantes para democratizar Birmania y liberarla del yugo de los militares.
Los generales birmanos no permiten la celebración de elecciones legislativas desde 1990, cuando Suu Kyi, al frente de la LND, consiguió una victoria abrumadora, resultado que nunca ha sido acatado por la Junta Militar.

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