En camino

En camino

viernes, 4 de septiembre de 2015

Y tú, ¿has comenzado?


Reconozco que varias veces en estos días se me han saltado las lágrimas al ver algunas imágenes de personas (refugiados e inmigrantes) que huyen de sus países. Me duele saber que vienen de países sumidos en guerras y pobreza impuestas o al menos consentidas por los países hacia los que huyen.
En estos días también, reconozco que lo único que me llena de fuerza y de esperanza es contemplar la marea de gente sencilla que se ha puesto en marcha para ayudar a tanta gente que sufre sin pensar en mucho más, viendo en ellos a personas que necesitan de nuestra solidaridad, de nuestra compasión en el sentido más puro y auténtico de la palabra. Me emociona ver la oleada de ternura que está atravesando la fría Europa y siento que algo ya está cambiando. Yo, al menos, estoy cambiando. Y de la indignación he pasado a la acción. ¡No podemos esperar a que nuestros gobernantes lo hagan!. ¡Hagámoslo!


Un poco más...


Supongo que sólo es cuestión de no rendirse, y -sobre todo- de no dejar que otros te hagan creer que no puedes. Quizá sea bueno que la gente muestre sus cartas, que sepas realmente con quién cuentas y con quién no... 
Yo, de hecho, suelo valorar mucho que la gente vaya de frente... Ahora sólo me falta aprender a no darle alas a sus pensamientos y acciones sino a ponerle alas a mis sueños y a mis deseos y seguir trabajando duro. 
Agradezco al Dios de la vida la sensibilidad y ternura que me ha regalado, a mí me toca ponerla al servicio de los últimos y aprender a protegerme de los miedos roba- sueños y sus secuaces, algunos de ellos vestidos de falsos amigos y compañeros.
Y es que sí, lo imposible sólo tarda un poco más, ya os diré cuánto.
:)